martes, 24 de abril de 2007

pensando sin pensar

Si habéis leído lo anterior ya sabéis un poco más de mí, de mi locura y mis obsesiones, si miráis hacia atrás tal vez podáis encontrar un momento en vuestras vidas en el que sentisteis algo parecido a eso... Un momento en el que las puertas dicen adiós, un momento en el que cada minuto es una vida y la vida se reduce a esa sucesión de minutos, ..., las sucesiones marcan las pautas, pero ¿podemos consentir que sea así? de nosotros depende que las sucesiones marquen las pautas o que nuestras pautas creen las sucesiones...

Cuando pensamos en algo ¿por qué lo hacemos? ¿por qué es importante o porque creemos que es importante y por tanto debemos pensar en ello? pensamos ¿porque estamos preocupados o porque no lo estamos, porque estamos austados y tenemos miedo o porque no lo estamos y no sabemos como permancer en ese estado? pensamos ¿porque queremos conservar algo o porque no sabemos como deshacernos de algo? qué más da, pensamos, pensamos, pensamos todo el tiempo, pensamos durante casi todos los minutos del día que estamos despiertos y si dejáramos de hacerlo moriríamos porque ¿qué sería de nosotros sin nuestros pensamientos? ellos nos hacen ser nosotros. Muchas veces, sin embargo, pensamos sin darnos cuenta, sin querer pensar, incluso estamos tratando de no pensar, y nos desubrimos pensando en algo, en aquello en lo que precisamente no queríamos pensar. Y ya está. No podemos evitarlo y nos creamos nuestra propia burbuja en la que todas nuestras teorías, ideas, imaginaciones... tienen cabida, y no sólo eso, son ciertas!!!. Y el problema aumenta, la confusión se multiplica por "n", y esperemos que eso en lo que estamos pensando no nos produzca tristeza, porque entonces sí que estamos perdidos dentro de nosotros mismos. Allí donde tenemos que encontrarnos es donde más nos perdemos. Entonces no podemos marcar las pautas, y se van sucediendo las cosas sin que queramos que sucedan y cuando nos damos cuenta es muy difícil salir de ese laberinto en el que nos hemos metido sin darnos cuenta, pero los laberintos siempre tienen una salida, sólo hay que ser paciente y dar muchas vueltas antes de encontrarla.