¿Alguna vez os habéis levantado pensando que no puede ser verdad, que estáis soñando? Pues esta vez era verdad, y me gustaba. La lluvía se oía en el exterior y me acurruqué en el calor de una cama prestada... Oía llover y sonreía. Estoy empezando a pensar que la felicidad son pequeños momentos de dicha y alegría que se suceden a intervalos indeterminados.
Ahora me tocaba vivir uno de esos momentos y una sonrisa de felicidad iluminaba mi cara mostrando la alegría que corría por mis venas. Mi corazón latía pausado y tranquilo, como si ya hubiese alcanzado todas sus metas, curioso, justo cuando no tenía metas... Sentí algo húmedo en mi rostro, y pensé "es imposible que sean lágrimas", no lo eran, era la suavidad de unos "hilos finos y mojados" que rozaban mi mejilla recordándome que debía volver a la realidad. Pero esa vez la realidad era la que me hacía sonreír, sonreía para los que se lo merecen y para los que puedan llegar a merecerlo. Sonreía porque alguien había sonrido para mí. Alguien me había dado motivos para ofrecer una sonrisa sincera y de tierna felicidad. Gracias.
miércoles 27 de junio de 2007
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